Un Reflejo en el Agua por Fernando Elizundia


El agua es un recurso omnipresente. Se encuentra en el aire, en la tierra, en el subsuelo, en las montañas y cae del cielo en forma de lluvia. También se encuentra en cada una de las células de nuestro cuerpo. La relación que tenemos los seres humanos con el agua es tan intima que en ella podemos ver nuestro reflejo como sociedad. Cuando el agua es abundante, igual lo son las cosechas y recursos naturales, cuando se cuida el entrono, también se está cuidado la vida y la capacidad de desarrollo de las personas, una sociedad justa procura que todos tengan acceso equitativo a lo que es el recurso más importante para la vida.

El agua es un elemento tan vital y cotidiano a la vez, que muchas veces se nos olvida su importancia y complejidad.

Siendo el acceso al agua un pilar imprescindible para la estabilidad de una sociedad, ¿como puede ser que después de casi 5,000 años desde que se tiene registro del primer asentamiento poblacional (3,200 a.C.) aún haya gente que carece de acceso a este líquido?

No es sorpresa, que muchas de las más prósperas y antiguas civilizaciones se hayan desarrollado cerca de grandes cuerpos de agua. Mesopotamia en la fértil región abrazada por los ríos Tigris y Éufrates, Egipto en el río Nilo, India en el río Ganges, incluso la gran Tenochtitlan gozaba de la abundancia que ofrecía el lago de Texcoco, por nombrar algunos ejemplos. Todas estas grandes civilizaciones prosperaron gracias a las virtudes que ofrecía su ubicación, como la pesca, producción agrícola y medios de comunicación para el comercio, entre otras. Fue así como poco a poco fuimos adaptando la vida a las posibilidades que el agua nos ofrecía.

Como es común en la historia del hombre, nos hemos dedicado a dominar este recurso y con el paso del tiempo lo logramos. Llegó la modernidady con ella los acueductos y sistemas de abastecimiento y alcantarillado. Poco a poco nos fuimos separando del agua al grado que se nos ocultó de la vista transportándola por tubos en el subsuelo. Hemos perdido la conexión con lo que es nuestra fuente de vida. Ahora, el único momento en el que interactuamos con el agua es cuando sale de la llave. No estamos seguros de dónde viene o cómo es que llegó ahí, pero para muchas personas, eso no importa.

Para los hombres y mujeres del mundo antiguo la relación con el agua era distinta. No quedaba duda sobre su importancia. Para ellos, el agua tomaba la forma de dioses, se le rendía tributo, se buscaban respuestas sobre la existencia en ella. Su valor era equivalente al de la vida misma. El agua no solamente es un recurso del cual dependemos para sobrevivir, sino que a través de nuestra relación con ella hemos creado una identidad cultural que nos define hasta el día de hoy.

En el mundo moderno la historia es distinta. El agua ahora es vista como una mercancía. Debido a su escasez e importancia para los procesos agrícolas e industriales cotiza en el mercado de valores como un producto más.
Reclamar el agua como tuya es privar de la vida a los demás. Ponerle un precio al agua la deja fuera del alcance de muchas personas, en especial de los menos afortunados.

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Hoy en día; la crisis del agua sigue vigente. A nivel mundial; una de cada cuatro personas no cuenta con acceso a agua1. En nuestro país cerca de 12 millones de personas viven esa realidad todos los días2. Las repercusiones por esta carencia son múltiples. Mientras el mundo y el desarrollo avanzan, dejan atrás a muchas personas violando el derecho humano y universal del acceso al agua.

En esta situación de nada sirve señalar culpables. En Somos Agua creemos que la forma de abordar el problema es siendo proactivos, coordinando esfuerzos y proponiendo proyectos que se adapten al contexto de las personas regresándoles la pertenencia y disfrute del agua.

Siendo el agua un recurso público y un medio de conexión entre los seres humanos y el medio ambiente, nos corresponde a todos y todas asegurar y proteger el acceso universal al agua. Estamos convencidos de que la solución va más allá de propuestas técnicas. Los esfuerzos por construir o mejorar la infraestructura de abastecimiento de agua deben venir acompañados de un cambio de mentalidad. Es urgente incitar la reflexión colectiva y reorganizar nuestras prioridades. Debemos ponerle mayor atención a lo que realmente genera valor para nuestra sociedad.

Al ser conscientes de la situación en la que nos encontramos como país y como sociedad, regresemos a ver nuestro reflejo en el agua. ¿Estamos contentos con lo que vemos? Ese reflejo es lo que somos. Vivimos en una sociedad donde millones de personas deben caminar horas para recolectar un poco de agua y así cubrir sus necesidades más básicas e incluso en algunos casos, poder sobrevivir. Con esto, no buscamos generar un sentimiento de culpa, sino de entusiasmo y esperanza. La crisis del agua no tiene un único culpable, y no tiene una única solución. Esta ha sido provocada por todos a través de la acción colectiva y es así también, como podremos encontrarle una solución. A través de los esfuerzos coordinados entre individuos de quienes tienen la voluntad de ver su reflejo en el agua.

Referencias: 
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1 Hannah Ritchie and Max Roser (2021) - "Clean Water and Sanitation". Published online at OurWorldInData.org. Retrieved from: 'https://ourworldindata.org/clean-water-sanitation' [Online Resource]
2 Censo de población 2020, INEGI


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